Tras un descanso, coges la guitarra, tocas un acorde y oyes un sonido sordo y áspero. Te fijas bien: óxido. No te preocupes. Esto es lo que necesitas saber.

Mitos comunes: desmentidos
Mito 1: “Solo hay que cambiar las cuerdas cuando se rompe una.”
Realidad: Cuando una cuerda se rompe, ya lleva semanas sin usarse. Los músicos aficionados deben cambiarlas cada 1 o 2 meses, mientras que los profesionales lo hacen cada 3 a 5 conciertos.
Mito 2: “El óxido significa cuerdas de baja calidad”.
Realidad: Incluso las cuerdas con recubrimiento de alta calidad se oxidan con el tiempo. La calidad influye en la vida útil, no en la inmunidad.
Mito 3: “Simplemente reemplaza el que está roto”.
Realidad: Las cuerdas envejecen como un juego completo. Una cuerda nueva con cinco viejas crea un desequilibrio en el tono, la sensación y la tensión. Cambia todo el juego.
Mito 4: “Afloja las cuerdas cuando no estés tocando”.
Realidad: Las guitarras están diseñadas para soportar tensión. Aflojarlas y reajustarlas constantemente ejerce presión sobre el mástil. Déjala afinada a menos que la vayas a guardar durante meses.
Mito 5: “Lavarse las manos previene la oxidación”.
Realidad: Ayuda, pero limpiar las cuerdas después de tocar es lo que realmente hace el trabajo.
Rutina de 30 segundos
Antes de jugar: lávese y séquese las manos.



